Pedwest o “La marimba 2”

Este 15 de julio se inaugura el Pedwest, nuevo cruce peatonal fronterizo, que es algo así como el puente de “La marimba” versión heavy metal.

Los viejos residentes de Tijuana recuerdan quizás con nostalgia, esa estructura de madera que unía la ciudad con San Diego y que pasaba por encima del río Tijuana, no con una exacta nivelación, de ahí el sobrenombre de “La marimba”.

Más de 70 años después, las autoridades federales construyen un paso peatonal que se entiende es provisional, pero cuya calidad no parece ser de las mejores aunque las autoridades de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes juran que sí lo es.

Es más, advierten que están más que justificados los 800 mil pesos que costó, no obstante que el moderno puente es una mezcla entre la citada “Marimba” y la Petatera, la plaza de toros de colima que se arma año con años y que es patrimonio de la humanidad.

Fealdades aparte, el nuevo Pedwest desemboca en un área francamente siniestra y a todas luces insuficiene: un puente estrecho que corre entre la plaza Viva Tijuana y el centro de la ciudad.

Oscuro, pestilente, macabro e inseguro, el puente de Viva Tijuana es escenario de asaltos, es mingitorio y baño público, es en pocas palabras, un punto terrible que requiere de mucha iluminación y de mucho trabajo si es que se quiere un paso medianamente digno para aquellos que cruzan a pie entre ambos países.

Viva Tijuana es un mugrero, donde gente como José Galicot compra a precios de oferta, locales abandonados en su afán de hacer del área una ciudad médica, en tanto que otros nombres como los de José Osuna, buscan hacer negocio del otro lado del área, por la zona donde los taxistas amarillas tendieron su deudo, solo que se ha topado con tres dueños de lotes que se niegan a vender.

En una palabra, negociantes que buscan hacer bisnes, gobiernos que actúan sin mucha cordura que digamos, y miles de ciudadanos que deben cruzar entre la pestilencia y los malandros.

Ese es el nuevo paso Pedwest